¿ESTADO DE CATASTROFE O CATASTROFE SIN ESTADO?

Enviado por Héctor Jorquera el 05/04/2010 a las 09:21 AM
Héctor Jorquera

Junto a la escandalosa adjudicación, sin licitación, de más de 8 mil millones de pesos, por la venta de materiales de construcción, a los 3 más grandes proveedores nacionales, que revela la aunténtica naturaleza  de la derecha en Chile, persiste la verguenza de depender de voluntarios para levantar viviendas provisorias, alargando la angustia de quienes todo lo perdieron en las zonas devastadas.

Digo vergonzoso, porque hacer depender de voluntarios el levantamiento de viviendas provisorias, no tiene, ni ha tenido, asidero técnico que lo justifique. En Chile poco más de un 5% de la población realiza servicios voluntarios, en general por falta de tiempo o causas que lo justifiquen. Si bien esta causa cruza territorial y socialmente al país, la falta de tiempo y la inexpeiencia, demuestran que al gobierno le importa más un efecto comunicacional de pobres metas cumplidas en un plazo determinado, que solucionar a la brevedad un drama para el cual tiene no sólo recursos, también legislación y personal calificado.

Es injusto sospechar que tras Un Techo Para Chile se esconda alguna ambición monopólica, lo que es sí es verificable empíricamente, es que la tentación concentradora forma parte del ethos natural de una clase ejecutiva, que confunde eficiencia con bien común e interés nacional con sus cuentas corrientes y el Ebitda de las empresas en las que  aún participan, con las cuentas nacionales.

¿Por qué se acomplejan de poner al Estado y sus instituciones a reconstruir Chile? ¿No fue así, con empresas Estatales, que el país revirtió antiguos y más serios desastres? ¿No fue el mismísimo Estado y sus funcionarios, antes más numerosos por cierto, el que delineó sin ambagajes un mejor porvenir para sus maremoteados de antaño? No soy por definición un estatista, creo en la capacidad de las personas y del mercado para resolver cuestiones que éste puede resolver. Pero no es el caso, por algo el gobierno decide poner sólo en 3 empresas el dinero para adquirir materiales de reconstrucción. Lo que molesta es la ortodoxia recalcitrante de quienes pretenden, donando mil millones en jornadas "solidarias" , recibir 2,500 millones y de quienes generan el marco valórico e institucional para ello. A ellos, los impuestos y el Estado les hacen ruido, molesto ruido, y curiosamente, la competencia con la que hacen gárgaras, también.

Bienvenido el voluntariado, si la catástrofe nos enseña que pese a la falta de tiempo, podemos y debemos hacer más y mejor las cosas que a todos importan asociados con otr@s y en causas que nos reclaman con urgencia. Bienvenidas las decisiones  gubernamentales, cuando son oportunas, efectivas y no sólo efectistas; cuando son inclusivas e integradoras y no sólo un colección de voluntarismo frágil y sin consistencia. No es sólo más voluntariado el que se requiere en esta hora, sino unA decidida actuación fiscal, sin complejos ni demoras.

Con-versar
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